Las manifestaciones crónicas de la
DM son lesiones, más o menos específicas, que afectan a distintos
órganos de las personas diabéticas y que comprometen su calidad y
expectativa de vida.
Las lesiones en las que está implicada la
microangiopatía diabética (o alteraciones de los pequeños vasos
sanguíneos) son muy específicas de la enfermedad y afectan
principalmente la microcirculación de la retina (retinopatía diabética) y
del riñón (nefropatía diabética).
Las lesiones macrovasculares
comprometen la circulación de mediano y gran calibre (macroangiopatía
diabética) y presentan y comparten características similares con la
arteriosclerosis. En general, se acepta que las personas con DM tipo 2
presentan más frecuentemente complicaciones macroangiopáticas, aunque no
están exentas de padecer complicaciones microvasculares. De la misma
manera, los pacientes con DM tipo 1 presentan principalmente
complicaciones microangiopáticas, pero a lo largo de la evolución de la
enfermedad también pueden padecer graves complicaciones macrovasculares.
Las distintas complicaciones crónicas de la DM pueden presentarse
aisladamente, aunque a menudo se asocian diferentes manifestaciones
tardías en una misma persona. Con el aumento de la expectativa de vida y
la mayor evolución de la enfermedad, se aprecia un considerable
solapamiento entre las distintas complicaciones crónicas. Como norma,
suelen iniciarse a partir de los 10-15 años de hiperglucemia franca. No
obstante, en algunos casos pueden aparecer de forma precoz y hasta
pueden estar presentes en el momento del diagnóstico o ser el motivo por
el que se diagnostica una DM, principalmente en aquellas situaciones en
las que la enfermedad se ha diagnosticado demasiado tarde y también en
personas de edad avanzada.

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